martes, 29 de diciembre de 2015

Feliz 2016

Un año sin asomarme por esta ventana. Y vuelvo precisamente hoy, cuando más espesa es la niebla, si, cerrada, luminosa y terca.

Por si estos días por si solos no fueran lo suficientemente chivatos. No te resumo el 2015, lo habrás visto desde no se sabe donde. Duro, un año muy duro. Y triste. 

En la política ni te cuento. Para vomitar. Perder tu alma por un puñado de votos, bueno, primero habría que ver si les faltan los 21 gramos.

Y los niños. Tanto niño muerto en el mar. Bajo escombros. En el desierto. Tanto niño muerto. 

Pues eso, que después de un año estamos peor. Yo por lo menos más triste y cansada. 

Vamos a hacer chinchin. Elige tu el brindis. 





miércoles, 7 de enero de 2015

Ahora si que si

Pues ya ha comenzado el 2015.

Ahora si que si, los niños cierran el telón de las fiestas, los adultos nos quedamos con la tristeza de que no ha cambiado nada, era una dulce ilusión que, otro año más, no se ha cumplido.

Seguimos con los mismos políticos que el 20 de diciembre, no han vuelto con nosotros los que extrañamos y las radios y las televisiones vomitan sus chácharas sin sentido.

Pero algo si que ha cambiado. Me he puesto el jersey blanco. Si, ese jersey. Y no ha caído la niebla.