miércoles, 2 de noviembre de 2016

La mar


Que mudos pasos traes, oh muerte fría.

Arañando el aire sin ver hacia donde tiro las manos.

Arañando el tiempo que ni siquiera existe.

Arañando mis entrañas, esas donde se alojan los sentimientos.

Como despedirte anticipadamente de lo que no puedes tocar. No se cierran los recuerdos en una caja de zapatos y se dejan al fondo del armario.

Y de repente el último verano. Y el último aniversario. Los próximos serán a la inversa. Sin karma ni cielo ni reencarnación.

Lo tengo difícil, si señor. Pero el lo tiene más difícil aún. Sin saber por donde puedo agarrarle.