No me he asomado durante todo el 2017, poner las cosas en el papel las hace reales.
Y yo no quería que esto ocurriera, aún viéndolo día a día. Hasta que pasó. Toda una invasión de personas, abrazos y besos, buenos deseos y palabras de comprensión.
Después me quedo con tu aroma, tu ropa en los cajones y un vacío que me rompe por dentro.
Era tan increíble todo, la manera en la que nos conocimos, la crudeza y la urgencia de nuestras primeras palabras, los retos que nos planteó la vida, los veinticinco años que pasaron sin sentir, es imposible que todo haya acabado.
Pero es cierto, no vas a volver a sentarte en el sofá, no encontraré ya mas tu hombro donde descansar, ni tus manos en mi cintura. Era tan tan intenso, imposible creer que no va a volver.
Te acuerdas, mil millones de personas y tuvimos la suerte de encontrarnos. Justo en ese momento, era nuestro momento, jamas se me hubiera ocurrido en mi vida ni siquiera imaginar lo que comenzó ese 15 de junio. O el 16, ya no estas para rectificarme, seguramente tienes razón, bueno, que mas da.
Así que no me queda más que llorar, esperando vaciarme. Se sigue en la vida por inercia, por pereza o por miedo. Se que no puedo buscar lo que ni siquiera era consciente de que existiera. Y ahora que ya no estas, bueno, sere como el oficinista que cumple de 8 a 3, eficiente pero sin pasión.
No quiero pero te tengo de decir adiós. No te voy a tener a mi lado ya más, no puedo cambiarlo, solo pensarlo se me anuda el pecho, en realidad solo se trata de ocupar todos los minutos que pueda para no pensar.
Te quiero. Quizás no se comprende el significado de las palabras hasta que no se hace surco en nuestro interior. Y no volveré a querer a nadie así.
Sola.